Real Sociedad Campeón Copa del Rey 2025-72026
El guardameta emula a Arconada deteniendo dos penaltis y Pablo Marín sella el cuarto título copero ante un Atlético que nunca se rindió.
SEVILLA – La historia no se repite, pero rima. Treinta y nueve años después de que Luis Arconada se elevara al altar de las leyendas de la Real Sociedad en una tanda de penaltis, Unai Marrero ha reclamado su lugar en el Olimpo. En una final de infarto, cargada de simbolismo y con el mismo uniforme que vistiera el mítico «Pulpo» de San Sebastián, el joven guardameta detuvo los lanzamientos de Sorloth y Julián Álvarez para darle a la Real su cuarta Copa del Rey.
Un inicio de vértigo y el factor Lookman
El partido en La Cartuja fue un volcán desde el pitido inicial. Apenas habían transcurrido 14 segundos cuando Ander Barrenetxea silenció el bando colchonero. Un error en cadena de Molina y Giuliano permitió a Guedes poner un centro preciso que el «7» blanquiazul mandó a la red con un testarazo impecable.
El Atlético de Madrid, herido en su orgullo, se volcó al ataque liderado por un Ademola Lookman eléctrico. El empate llegó tras una gran combinación que el nigeriano culminó con un zurdazo cruzado, imposible para Marrero. Sin embargo, antes del descanso, la fortuna volvió a sonreír a los de Matarazzo: una salida en falso de Musso sobre Guedes terminó en penalti, que Mikel Oyarzabal no perdonó para poner el 2-1.

La resistencia y el genio de «La Araña»
La segunda mitad fue un monólogo de intenciones del Atlético. Simeone agitó el árbol dando entrada a Nico Williams y Sorloth, buscando una verticalidad que se estrellaba una y otra vez contra el muro donostiarra. Cuando la final parecía teñida de azul y blanco, apareció la calidad diferencial: Julián Álvarez, con un gesto técnico de genio, dejó pasar el balón para sacarse un latigazo al palo corto que puso el 2-2 definitivo.
La prórroga fue un intercambio de golpes agotador. Baena y Cardoso tuvieron el título en sus botas para el Atlético, pero el destino ya estaba escrito en los guantes de Marrero.

La tanda: De Arconada a Marrero
En la lotería de los once metros, el fantasma de 1987 sobrevoló el estadio. Marrero, vestido de nostalgia y seguridad, se hizo gigante bajo los palos:
- Detuvo el disparo de Alexander Sorloth, haciendo valer la ley del ex.
- Adivinó la intención a Julián Álvarez, dejando al Atlético contra las cuerdas.
Finalmente, el joven Pablo Marín asumió la responsabilidad del quinto penalti. Con la calma de un veterano, batió a Musso para desatar la locura en la marea txuri-urdin. La Real Sociedad vuelve a tocar el cielo, confirmando que, en su escudo, la Copa siempre tiene un lugar especial.
«Sabía que hoy no podía fallar con esta camiseta», declaró un emocionado Unai Marrero al finalizar el encuentro, señalando los colores que recordaban a la última gran gesta de la Real ante el mismo rival.




