
En aguas de Almeria, se despliega un operativo de La Armada en vigilancia de los fondos marinos. Donde los riesgos de minas, expolio y otras amenazas para el espacio marino. La seguridad en el Mediterraneo ha convertido en prioridad el fondo marino. La Armada estrena la forma de localizar lo oculto a la superficie, como el caso de minas explosivas o los propios expolios.
Para estos escenarios, La Armada se prepara de forma especifica con ejercicios como MARSEC-26, un entrenamiento nacional en seguridad marítima. Este dispositivo ha sido diseñado para una respuesta eficaz ante peligros como los nombrados. Con mejoras de coordinación entre unidades como los propios del fondo marino.

El operativo de perfectamente equilibrado bajo el agua, centra su vigilancia en el lecho marino y protección de infraestructuras submarinas. Para ello participan dos unidades con funciones diferenciadas, el Neptuno ( A-20 ) y el Tajo ( M-36 ). Ambos buques trabajan de forma coordinada para cubrir todo el proceso bajo el agua.
Un entrenamiento preparado para simulaciones de deteccion de lo que no se ve, las misiones cazaminas del Tajo. Encargada de la detección de objetos en el fondo marino mediante el uso de sonar y tecnologia especializada. Detectando posibles fallos en los fondos marinos, que de otro modo desde la superficie no son visibles.
El comandante Juan Antonio Chicharro, resumen el trabajo que realiza la tripulación como, localizar, detectar y clasificar estas operaciones. Uno de los principales riesgos que presenta el fondo marino. Es la presencia de explosivos procedentes de conflictos pasados. << Estos artefactos pueden permanecer activos durante décadas sin ser detectados >>.




