
Andalucía vuelve a demostrar su fortaleza turística incluso en escenarios complicados. La Semana Santa de 2026 se ha cerrado con un balance “bueno” para el sector hostelero, según las principales asociaciones, aunque con un matiz clave: el gasto por visitante ha sido más contenido de lo habitual.
El presidente de la Federación Andaluza de Hostelería, Javier Frutos, ha valorado de forma positiva el desarrollo de estas fechas, destacando que las previsiones iniciales —marcadas por la incertidumbre— han mejorado en la recta final gracias a las reservas de última hora.
La comunidad ha registrado una importante afluencia tanto en el interior como en la costa, consolidando una vez más a Andalucía como uno de los destinos preferidos durante la Semana Santa. Sin embargo, el contexto económico actual, con subida de precios y mayor prudencia en el consumo, ha provocado que los turistas gasten menos en bares y restaurantes.
Uno de los focos principales ha estado en Málaga, donde el sector partía con preocupación debido a la desconexión ferroviaria con Madrid. A pesar de ello, los visitantes han buscado alternativas para llegar, lo que ha permitido salvar la campaña turística. Eso sí, el problema de la movilidad sigue siendo una asignatura pendiente para el destino.

En términos generales, los datos reflejan una tendencia que ya se viene repitiendo en los últimos meses: más turistas, pero con un gasto más moderado. De hecho, el propio sector reconoce que el consumo medio ha estado “más contenido”, una circunstancia directamente relacionada con el aumento del coste de la vida.
Aun así, los indicadores previos invitan al optimismo. Andalucía batió récords en febrero con más de 784.000 turistas internacionales y un gasto superior a los 1.088 millones de euros, lo que refuerza el papel de la comunidad como motor turístico a nivel nacional.
La Semana Santa, uno de los eventos más importantes del calendario andaluz desde el punto de vista cultural, social y económico, sigue siendo un pilar clave para sectores como la hostelería, el comercio y el transporte.
En este contexto, el balance final deja una lectura clara: Andalucía sigue atrayendo visitantes, incluso en situaciones adversas, pero el reto ahora está en aumentar el gasto y mejorar la rentabilidad del sector.
Porque si algo ha quedado demostrado esta Semana Santa es que el destino funciona, pero el bolsillo del turista ya no responde como antes. Y ahí, precisamente, está el nuevo desafío para la hostelería andaluza.




