
Agentes de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, junto a la Policía Local de Níjar (Almería), han procedido al desalojo de autocaravanas estacionadas de forma irregular en “zonas sensibles” del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, y han cerrado de forma temporal varias áreas de estacionamiento que se encontraban saturadas, según ha informado la propia administración regional.
La medida ha afectado especialmente a las zonas de El Playazo y La Isleta del Moro, dos espacios costeros de alto valor ecológico que, en las últimas semanas, han registrado una creciente presencia de autocaravanas, vehículos vivienda y caravanas que, según las autoridades, superan la capacidad de acogida ecológica y la normativa de protección ambiental vigente.
Las administraciones implicadas han señalado que esta presencia masiva de vehículos de ocio “está provocando una presión significativa sobre los ecosistemas costeros frágiles y sensibles al impacto humano”, especialmente en zonas protegidas por los planes de gestión ambiental del propio parque natural.
Protección ecológica y normativa vigente
El director conservador del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, Salvador Parra, ha subrayado que el desalojo y las restricciones responden a la necesidad de garantizar un uso sostenible y ordenado del entorno natural, respetando lo establecido en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) y el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) de este espacio protegido.

Estos planes recogen explícitamente limitaciones sobre el estacionamiento, la circulación y la pernocta de vehículos fuera de las áreas habilitadas, con el fin de evitar impactos como compactación del terreno, deterioro de vegetación dunar, alteración de la fauna, generación de residuos y vertidos incontrolados, entre otros efectos medioambientales adversos.
El delegado territorial de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta en Almería, Manuel de la Torre, ha defendido estas actuaciones asegurando que no se trata de “limitar el acceso al parque”, sino de garantizar que quienes lo visitan lo hagan de manera responsable, respetando las normas que protegen uno de los entornos naturales más frágiles de la costa mediterránea.
Movilidad y convivencia en el parque natural
La ocupación masiva e incontrolada de playas y zonas litorales por autocaravanas, además del impacto ecológico, ha generado también problemas de movilidad, seguridad y disfrute ordenado del entorno para el resto de visitantes, según han reconocido fuentes municipales.
El alcalde de Níjar, José Francisco Garrido, ha valorado positivamente la coordinación entre el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía en la gestión de estas actuaciones, destacando, además de los desalojos, el esfuerzo conjunto en tareas de limpieza, ordenación de áreas recreativas y retirada de residuos acumulados en zonas sensibles.
Uso sostenible para el futuro
Las autoridades han recordado que el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar es un espacio con elevada protección ambiental y de gran fragilidad ecológica, por lo que se mantiene un control riguroso sobre los usos permitidos, especialmente en temporada alta, cuando la afluencia de visitantes aumenta considerablemente y puede saturar puntos críticos.
Los controles y restricciones permanecerán en vigor mientras se valore la evolución de la presión humana sobre el territorio, con el objetivo de compatibilizar el turismo sostenible y la conservación de la riqueza natural de Cabo de Gata, uno de los enclaves más emblemáticos del litoral andaluz.




