
Las principales organizaciones agrarias del país han advertido de que la actual campaña de aceite de oliva difícilmente alcanzará las previsiones de producción fijadas inicialmente en el aforo. Los últimos datos del sector apuntan a una cosecha por debajo de las estimaciones, lo que mantiene la incertidumbre en uno de los pilares económicos del campo andaluz.
Organizaciones como Asaja, COAG y UPA han analizado las cifras más recientes de la campaña y coinciden en que, con el ritmo actual de producción, será complicado alcanzar los niveles previstos al inicio de la temporada. Según los datos disponibles hasta febrero, la producción acumulada ronda los 1,19 millones de toneladas de aceite, una cifra notablemente inferior a la registrada en el mismo periodo de la campaña anterior.
El gerente y portavoz de Asaja en Jaén, Luis Carlos Valero, ha explicado que, con una producción cercana a los 1,2 millones de toneladas y con el cierre de la campaña cada vez más próximo, resulta difícil que el volumen final alcance las previsiones iniciales. Aun así, desde el sector consideran que la cifra final podría situarse relativamente cerca de las estimaciones, aunque sin llegar a cumplir completamente el aforo.
Uno de los factores que ha influido en esta situación ha sido la climatología. Las lluvias registradas durante algunas fases de la campaña han dificultado las labores de recolección y han ralentizado el ritmo habitual de trabajo en el campo y en las almazaras. Esto ha tenido un impacto directo en la cantidad de aceituna recogida y, en consecuencia, en la producción final de aceite.

A pesar de esta menor producción, el sector destaca un aspecto positivo: el buen ritmo de comercialización del aceite de oliva. Durante el mes analizado se registraron ventas superiores a las 115.000 toneladas, un volumen que se mantiene en niveles similares a los del año pasado. Incluso, en el conjunto de la campaña, se han vendido alrededor de 30.000 toneladas más que en el mismo periodo del ejercicio anterior.
Este comportamiento del mercado está permitiendo mantener cierto equilibrio entre la oferta y la demanda, evitando que se acumulen grandes excedentes de aceite al final de la campaña. Para el sector, este factor resulta clave para estabilizar los precios y garantizar la rentabilidad del olivar, especialmente del tradicional, que sigue siendo el más vulnerable a las fluctuaciones del mercado.
Las organizaciones agrarias subrayan que las próximas semanas serán determinantes para confirmar el volumen definitivo de producción. Aunque todavía queda margen para ajustar las cifras finales, el consenso entre el sector es claro: alcanzar plenamente el aforo previsto al inicio de la campaña se presenta cada vez más complicado.
En cualquier caso, el aceite de oliva continúa siendo uno de los productos estratégicos de la agricultura española, con Andalucía —y especialmente la provincia de Jaén— como epicentro mundial de la producción. La evolución de esta campaña será clave no solo para los agricultores, sino también para el mercado internacional del denominado “oro líquido”.




