
Una tarde que prometía un tránsito habitual por la red de alta velocidad española se convirtió este domingo, 18 de enero de 2026, en una escena de emergencia y conmoción. Sobre las 19:45 horas, un tren que cubría el trayecto entre Málaga y Madrid descarriló a la altura de los desvíos de entrada a la estación de Adamuz, en la provincia de Córdoba, y al invadir la vía contigua provocó el descarrilamiento de un segundo convoy que circulaba con destino Huelva, según han confirmado fuentes oficiales.
El incidente ha dejado varios heridos y ha obligado a las autoridades a suspender la circulación de trenes de Alta Velocidad (AVE) entre Madrid y los principales puntos de Andalucía, incluidos Córdoba, Sevilla, Málaga y Huelva, durante al menos todo el lunes 19 de enero. La empresa pública Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) informó en redes sociales de la paralización de los servicios ferroviarios como medida de seguridad tras evaluar los daños en la infraestructura.
Hasta ahora, las cifras oficiales de víctimas varían según las fuentes debido a la evolución del siniestro y la complejidad del rescate. El Servicio de Emergencias 112 Andalucía, presente en el lugar con un amplio dispositivo, ha reportado varios heridos de distinta consideración, atendidos sobre el terreno y posteriormente trasladados a centros sanitarios. El 061 desplazó unidades móviles de cuidados intensivos y dispositivos de apoyo crítico para estabilizar a los afectados.
Ambos trenes implicados, uno operado por la compañía Iryo y otro por Renfe bajo la marca Alvia, circulaban con pasajeros a bordo en el momento del accidente. Fuentes no oficiales sugieren que el impacto entre los convoyes fue violento, con vagones afectados seriamente, lo que complicó las labores de evacuación y atención inicial. Sin embargo, no se han confirmado de forma oficial cifras definitivas de fallecidos en el sumario publicado por la agencia de noticias que difundió la primera información.

En Adamuz, los servicios de emergencia trabajaron durante horas para asegurar la zona, retirar restos de material ferroviario y asistir a los heridos, en coordinación con fuerzas de seguridad y protección civil. Las autoridades han habilitado líneas telefónicas de atención a familiares y puntos de asistencia en Madrid, Córdoba y Huelva para facilitar información y apoyo a quienes tenían familiares en los trenes siniestrados.
El impacto del accidente no se limita a la atención médica. La interrupción de los servicios AVE entre la capital y Andalucía ha dejado a miles de viajeros afectados, muchos de ellos varados en estaciones mientras esperan alternativas de transporte o la reanudación de las conexiones ferroviarias. Adif y Renfe han indicado que mantendrán la suspensión del tráfico hasta nuevo aviso, priorizando la seguridad y la inspección detallada de la vía afectada. La investigación sobre las causas del descarrilamiento queda ahora en manos de los organismos competentes, que deberán analizar tanto el comportamiento de la vía en ese punto específico como posibles factores técnicos o humanos. La prioridad inmediata, sin embargo, sigue siendo la atención a los heridos, la información a las familias y la garantía de seguridad en el tramo afectado.




