
La Junta de Andalucía ha reforzado la coordinación con el sector agrario en la provincia de Granada para evaluar los daños ocasionados por los recientes temporales meteorológicos, que han afectado de manera significativa al campo, a las infraestructuras y a los cultivos del territorio. Esta iniciativa busca analizar en detalle la magnitud del impacto, ofrecer una respuesta eficaz a las necesidades del sector y avanzar en la tramitación de las correspondientes ayudas que permitan la recuperación del campo.
El delegado del Gobierno andaluz en Granada, Antonio Granados, junto con la delegada territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Carmen Lidia Reyes, ha liderado varias reuniones de trabajo por videoconferencia con directores de las Oficinas Comarcales Agrarias (OCA) y representantes de las principales organizaciones agrarias. El objetivo central ha sido establecer un plan coordinado para estimar los daños reales sobre los cultivos, las infraestructuras agrarias y las explotaciones agrarias tras el paso de las borrascas que han golpeado duramente Andalucía.
Según los primeros diagnósticos de técnicos agrarios y organizaciones representativas del sector, las pérdidas en la provincia granadina podrían oscilar entre el 35 % y el 55 % en función de la comarca y el cultivo evaluado, lo que revela la gravedad de la situación para miles de agricultores y agricultores de la región. La aceituna se ha convertido en uno de los cultivos más afectados, con una recolección gravemente comprometida, mientras que otros productos como el espárrago están siendo evaluados para estimar impactos tanto en la campaña actual como en la futura.
Además del olivar y el espárrago, se han detectado pérdidas importantes en otros cultivos, como la almendra, cereal y subtropicales, con especial incidencia en zonas escarpadas de la costa granadina. En estas áreas, cultivos de aguacate y chirimoya han sufrido daños que podrían requerir medidas de recuperación intensivas, incluida la poda y la restauración de estructuras afectadas. También los cultivos bajo plástico, como tomate y pepino, junto con pimientos en menor medida, enfrentan perjuicios por las intensas lluvias y las inundaciones ocurridas durante los últimos episodios temporales.
Las infraestructuras agrarias, como caminos rurales, accesos a fincas y sistemas de riego, han presentado roturas y desperfectos que dificultan las labores agrícolas y el acceso a parcelas, intensificando las complicaciones para los agricultores y ganaderos. La Junta subraya que todavía no se puede ofrecer una cifra definitiva, pues el temporal sigue activo en varias zonas y muchas parcelas aún no son accesibles para una evaluación completa.
Desde la Delegación Territorial se ha subrayado la importancia del clima de colaboración y diálogo con las organizaciones agrarias, facilitando un trabajo conjunto que permita recopilar datos precisos y plantear medidas de apoyo estructuradas y adaptadas a las necesidades reales de los productores. Granados ha calificado estas reuniones como “un punto de partida dentro del proceso de evaluación de daños, con el compromiso de mantener abiertas todas las vías de comunicación con el sector agrario durante las próximas semanas”.

Por su parte, Carmen Lidia Reyes ha recordado que el proceso de evaluación no se limita a una instantánea de daños, sino que contempla un seguimiento progresivo en el tiempo, considerando que algunas afecciones serán más evidentes una vez que mejore el clima y se pueda observar la evolución de los cultivos tras las inundaciones y el exceso de agua.
Además, la Junta de Andalucía está en contacto con administraciones central y europea para habilitar fondos extraordinarios que ayuden a compensar las pérdidas económicas, reforzar la simplificación administrativa y agilizar la tramitación de ayudas, con el fin de mitigar el impacto de esta serie de temporales en la economía agraria de Granada y asegurar la continuidad de las actividades productivas en el campo.




