
El Arzobispado de Sevilla ha anunciado que la Catedral acogerá un solemne funeral el próximo miércoles 28 de enero a las 20:00 horas. La misa, convocada personalmente por el arzobispo José Ángel Saiz Meneses a través de sus redes sociales, tendrá un doble propósito: honrar la memoria de las 43 víctimas del devastador accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) ocurrido el pasado 18 de enero, y ofrecer un espacio de duelo por el joven maquinista sevillano Fernando Huerta, fallecido en el siniestro de Gelida (Barcelona) este 20 de enero.
Esta celebración en la sede catedralicia sevillana no es un hecho aislado, sino que se enmarca dentro de una ola de solidaridad y acompañamiento religioso que recorre Andalucía. La Archidiócesis de Granada celebrará un acto similar este viernes 23 de enero. Además, está previsto que el 31 de enero se lleve a cabo en Huelva un homenaje de Estado dedicado específicamente a las víctimas de la tragedia de Adamuz, mostrando así el compromiso institucional en todos los niveles.

En un gesto que refleja el profundo tejido social y cofrade de Sevilla, la Hermandad de la Macarena ha ofrecido a la familia de Fernando Huerta la posibilidad de celebrar el funeral del joven en su Basílica. Huerta era miembro de esta corporación, un vínculo que impulsa a la hermandad a poner sus instalaciones y su apoyo a disposición de los seres queridos en este momento de dolor. Fuentes de la entidad nos han indicado que, por el momento, la familia no ha tomado una decisión al respecto, y que son ellos «quien marcan los tiempos» en este difícil proceso.
El accidente de Gelida, donde falleció el maquinista sevillano, ocurrió cuando un tren de la línea R4 de Rodalies descarriló tras el derrumbe de un muro de contención a causa del temporal. Este suceso ha dejado, además, un balance de cinco heridos graves, seis menos graves y 26 leves. Mientras, la cifra de fallecidos en el siniestro de Adamuz, según el último dato oficial de la Junta de Andalucía, se mantiene en 43 personas. La programación de estos funerales en Sevilla, Granada y el homenaje estatal en Huelva, junto con el gesto de la Hermandad de la Macarena, conforman una respuesta comunitaria estructurada ante la magnitud de las tragedias. Más allá de los actos litúrgicos, representan un esfuerzo colectivo por brindar consuelo, acompañar a los afectados y dignificar la memoria de quienes perdieron la vida en estos trágicos accidentes ferroviarios que han conmocionado a toda España.




