Aitor Ruibal se lamenta de una ocasión fallada. Foto. La Liga.
Real Betis y Sevilla cierran la primera vuelta con un empate ante el colista por parte verdiblanca y otra derrota en casa por la sevillista, dejando un inicio de año horrible para ambos.
No ha podido arrancar peor el año en la Liga EA Sports para los equipos sevillanos. Tras regresar a la competición después del parón navideño se han disputado dos partidos, correspondientes precisamente a las dos últimas jornadas de la primera vuelta. En esos dos encuentros, el Betis suma una derrota por goleada ante el Real Madrid y un empate ante el Oviedo; mientras que el Sevilla cuenta con dos derrotas consecutivas en casa ante Levante (entonces colista) y Celta.
Empate rascado para evitar una mayor tragedia (1-1)
Tras perder de manera contundente en el Santiago Bernabéu en el primer fin de semana del año, el Real Betis visitaba al colista de la competición, el Real Oviedo; con la firme convicción de sacar unos tres puntos a priori asequibles que le permitieran mantener el pulso al Espanyol por la quinta plaza. Aún con las bajas de Abde y Amrabat por la Copa de África (que tardarán en reincorporarse pues Marruecos alcanzó las semifinales) que impiden una mayor rotación de plantilla; los de Pellegrini saltaban al Carlos Tartiere con la firme intención de asaltar el feudo de un equipo que no conoce la derrota desde que llegó su nuevo entrenador (tampoco la victoria).
El equipo de mayor nivel tomó rápidamente las riendas del encuentro, aunque los primeros minutos estuvieron escasos de ocasiones por parte de ambos equipos. Tras un par de tímidos intentos por parte de los locales llegaría la primera gran oportunidad de gol del encuentro, con una contra bética finalizada por el Cucho que mandó el balón al poste izquierdo de la meta defendida por Escandell. Inmediatamente después llegaría otra ocasión verdiblanca en botas de Pablo Fornals, que aprovechó un error en salida de balón por parte del Oviedo para plantarse solo ante el portero, que evitó que su lanzamiento alcanzara la red. Pasada la media hora, otro error garrafal de la defensa local en campo bético fue aprovechado por el Cucho, que desde el centro del campo remató a una portería desprotegida por estar Escandell adelantado. Sin embargo, su remate daría en el larguero. No aprovechar tantos errores del rival acabaría costando caro.
Ya en la segunda parte el Betis volvió a tomar las riendas del juego y de las ocasiones. En el minuto 58, Lo Celso recibió en el área un buen balón de Antony para rematar a placer, pero su disparo sería atajado por un Arón Escandell que, nuevamente, volvió a ser el mejor de su equipo. El Betis acabaría lamentando tantas ocasiones desperdiciadas, pues solo unos minutos después llegaría el gol del Oviedo tras una jugada directa desde su portería que finalizaría Ilyas Chaira con un remate raso desde fuera del área. Los de Pellegrini encajaron mal este golpe y eso lo quiso aprovechar el Oviedo para marcar el segundo, aunque esta vez Valles sí que pudo detener el disparo de Hassan. Este toque de atención despertó al equipo verdiblanco, que casi consigue el empate tras una doble ocasión del Bartra y Cucho, con el remate del primero siendo detenido por Escandell y el del segundo yéndose fuera. Cuando se acercaba el final del partido y parecía que se consumaría el desastre llegó el gol del empate, obra de un Lo Celso que esta temporada no está siendo ni la mitad de determinante de lo que fue el año pasado. El argentino peinaría de cabeza un gran centro de Anthony ante el que nada pudo hacer el meta carbayón.
Tras el tanto bético no sucedería nada más, certificándose así un empate con el que el Betis cierra la primera vuelta con malas sensaciones y lejos del soñado objetivo de la Champions, aunque se mantiene (por poco) en puestos europeos.
Perdió en el 90 lo que no pudo ganar el resto del partido (0-1)
Si el Betis está en racha negativa, no hablemos de lo que está pasando el Sevilla desde aquella sorprendente victoria ante el FC Barcelona a principios de octubre. Siete puntos de treinta y tres posibles son los que suma los de Almeyda desde entonces, lo que ha provocado que empiece a mirar de reojo un descenso que ya tiene a solo tres puntos. Para cerrar esta primera vuelta recibía en casa a un rival siempre complicado como es el Celta de Giráldez, en un ambiente en el Sánchez-Pizjuán enrarecido nuevamente por dos razones: jugar un lunes y la mala imagen del equipo en la derrota ante el Levante.
El partido traía como principal novedad los regresos a la convocatoria de Nianzou y Rubén Vargas. El suizo es el jugador más determinante de la plantilla sevillista y su ausencia mermó drásticamente al equipo. Eso sí, ninguno de los dos partiría de inicio en un partido en el que los locales, sorprendentemente, mandaron en el juego durante gran parte del mismo. A pesar de ello, las mejores oportunidades de la primera mitad llegaron por parte del equipo vigués, que gracias a varias contras pudo plantarse cara a cara con un Vlahodimos que, de no suceder lo que ocurrió en el minuto 88, hubiera sido el gran héroe. El dominio de la posesión sevillista no se transformó en peligro alguno para un Celta que veía una y otra vez su área ser rodeada por jugadores de blanco pero que no eran capaces de probar los reflejos de Radu.
Ante la inoperancia ofensiva de la primera parte, Almeyda decidió en el minuto 60 cambiar por completo la línea ofensiva (Peque, que estaba siendo de lo mejor del Sevilla, e Isaac) y dar entrada a Alexis y Vargas, que volvía a disputar un partido como sevillista un mes y medio después. Por desgracia, sería una aparición testimonial, pues tan solo siete minutos después de entrar al campo y sin casi entrar en contacto con el balón tuvo que ser reemplazado al lesionarse de nuevo. Los cambios, además, lejos de acercar al Sevilla a la meta celeste, lo alejó aún más, tomando entonces el Celta el dominio del juego y de las ocasiones gracias en gran medida a la entrada de un Williot que fue de lo mejor de los gallegos en la segunda mitad. En el minuto 80 llegaría la primera gran ocasión de los visitantes, con un remate de Williot que despejaría Vlahodimos con tan mal suerte que el balón le cayó en los pies a Ilaix Moriba. sin embargo, el meta griego se rehízo rápidamente y pudo sacar ‘in extremis’ el golpeo del guineano. El Sevilla empezó a jugar con fuego y, como le suele pasar desde hace varios años, se acabó quemando. En el minuto 86, una acción de ataque del Celta acabó en un penalti sobre Ilaix cometido por Oso. El carrilero, que está siendo de lo mejor del Sevilla tanto en este encuentro como en los anteriores, terminaría condenando a su equipo. Cosas del fútbol.

Marcos Alonso anotaría la pena máxima que le daría los tres puntos a su equipo y que deja al Sevilla aún más cerca del descenso y con la sensación de que la situación es irremediable, pues se empieza ya a asumir que no habrá refuerzos invernales que cambien la cara a un equipo que, tras varios años rozando el descenso, empieza a vislumbrar que este está más cerca que nunca.




